breve resumen del proceso participativo del Ajuntament de Barcelona en el barri de Bon Pastor, dentro de la recopilación de experiencias del grupo de denuncia colectiva de la participación ciudadana que práctica este ahi-unta-miento.


Si se trata de un proyecto especulativo o no es una cuestión que dejaría abierta, al ser todas las viviendas resultantes de protección oficial (aunque de nuevo tipo...), y al ser el promotor un agencia pública. Sin duda se trata de un proyecto de maximización de los útiles económicos, en el cual la calidad de la vida que proporcionan las casas unifamiliares de planta baja respecto a los pisos (sobre todo por la gente mayor) no fue considerado un elemento importante en la decisión; la misma voluntad de los vecinos de las casas quedó en segundo plano respeto a la motivación principal por la cual se aprobó el plan, o sea la necesidad de maximizar los beneficios por parte del Patronato.

Pero, al ser todas las viviendas de protección oficial, y además con gran cantidad de inquilinos de renta antigua (con contratos pre-Boyer), para aprobar el Plan de Remodelación era necesario legitimarlo ante la opinión pública, presentándolo como una necesidad y una demanda de los vecinos. Clave en este proceso fue el papel de la Asociación de Vecinos, que se encargó de promocionar el Plan entre los habitantes de las casas, potenciando los aspectos positivos y silenciando las voces disidentes. Cierto es que la totalidad de los dirigentes de la AVV (Salvador Angosto, Paquita Delgado...) son del mismo partido (ICV) del presidente del patronato (Eugeni Forradellas). Ha habido gente que se ha marchado de la AVV durante el proceso que culminó con la aprobación del Plan.

El Plan se pudo definir "participativo" gracias a un referendum celebrado en octubre 2003, en el que cada vivienda podía expresar un voto. De 784 casas votaron 600, los "SI" fueron 429 y los "NO" 171. El porcentaje final de SI es del 54% de las casas; bastante escaso si lo comparamos con los resultados de la encuesta vecinal que realizamos en verano 2004 entre las primeras 150 casas afectadas. A traves de las entrevistas realizadas pudimos comprobar que para que el referendum se pudiese considerar válido faltaba:
1. una información adecuada (los vecinos votaron si o no sin saber qué comportaba exactamente cada opción y sin conocer las condiciones económicas de los nuevos pisos)
2. un compromiso real por parte de las administraciones (el referendum fue definido "no vinculante" por Forradellas y de hecho el plan ya estaba dibujado)
3. la imparcialidad de las asociaciones representantes los vecinos (aun cuando oficialmente la AVV no organizó el referendum, todo el mundo sabe que era el principal artifice).

Hemos podido comprobar la diferencia entre la "participación" expresada a través del instrumento "democrático" del referéndum, y las opiniones reales de los vecinos y vecinas afectadas. Las propuestas alternativas fueron ignoradas desde el principio, delante de la necesidad del patronato de legitimar una decisión tomada a priori; analizamos también las dinámicas de agotamiento y creación de conflictos que trajeron finalmente a la victoria del SÍ.

Actualmente hay un contencioso administrativo interpuesto por una asociación de vecinos disidentes que está retrasando el comienzo de los primeros realojos, aun cuando las primeras viviendas nuevos ya están edificadas. Muchos vecinos están ya deseando que se echen las casas baratas por no poder aguantar más la situación de espera que dura ya hace demasiados años. Aún así, son muchísimos los ancianos (y no sólo ellos) que se declaran sinceramente perjudicados por el Proyecto de Remodelación del barrio.