1. ¿Qué entendemos por desarrollo urbano sostenible? La Carta de Aalborg

La carta de Aalborg para el desarrollo sostenible de las ciudades euromediterráneas (marco para el desarrollo de las agendas locales 21 aprobadas en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro) empieza reconociendo como insostenible el actual modo de vida urbano por sus “estructuras de división del trabajo y de las funciones, la ocupación del suelo, el transporte, la producción industrial, la agricultura, el consumo y las actividades de ocio”. De este modo sitúa en el terreno cultural el problema y este es un dato clave: o construimos una cultura alternativa o no afrontaremos el reto ineludible de la sostenibilidad.

El modelo de sostenibilidad que plantea la Carta de Aalborg se apoya en tres pilares que desbordan ampliamente el concepto popular que liga sostenibilidad a planteamientos exclusivamente medioambientalistas:

• Justicia social
• Economía sostenible
• Medio ambiente duradero

Por otra parte, considera que es en las ciudades donde se juega la batalla por la sostenibilidad por ser la mayor unidad capaz de abordar inicialmente los numerosos desequilibrios arquitectónicos, sociales, económicos, políticos ambientales y de recursos naturales que afectan al mundo moderno y, al mismo tiempo, la unidad más pequeña en la que los problemas pueden ser debidamente resueltos de manera integrada, holística y sostenible. De su catálogo de medidas extraemos un decálogo de actuaciones que nos pueden servir de referencia para Castilleja de Guzmán.

1. Reducir el nivel de explotación actual de recursos: energías no renovables, agua, suelo, materias primas.
2. Incrementar el rendimiento final de los productos, como edificios de alto rendimiento energético, duraderos y reciclables.
3. Incrementar la dotación de espacios naturales tales como parques, arbolado en las calles, etc.
4. Integrar las necesidades básicas de la población, tales como los programas de sanidad, empleo y vivienda en la protección del medio ambiente.
5. Reducir las necesidades de movilidad integrando las funciones de vivienda, comercio, trabajo y ocio, en los planes de renovación del centro de las ciudades y en la planificación de nuevas zonas suburbanas
6. Dar prioridad a los medios de transporte respetuosos con el medio ambiente, en particular los desplazamientos a pie, en bicicleta o mediante los transportes públicos, combinándolos.
7. Reducir las emisiones de gases invernadero procedente de la combustión de combustibles fósiles en calefacciones y climatizaciones y en los medios de transporte.
8. Reducir las emisiones de sustancias tóxicas a la atmósfera, el agua y el suelo.
9. Promover la autogestión a nivel local como condición necesaria de la efectividad de las políticas anteriores.
10. Crear instrumentos de gestión urbana orientados a la sostenibilidad, tales como reglamentos, planes, dotaciones económicas, mecanismos de sensibilización, impuestos, sistemas de contabilidad ambiental, mecanismos de participación ciudadana, etc.

2. Análisis del modelo de Castilleja y de la Aglomeración Urbana de Sevilla.

1) Castilleja en la Aglomeración Urbana de Sevilla

Datos de crecimiento cuantitativo:

• La población se ha multiplicado por dos: La corona metropolitana de Sevilla ha pasado de tener 498.838 hab en 1950 a tener 1.083.900 hab en 1996. Se prevé un crecimiento de sólo 75.000 nuevos habitantes hasta el 2006.
• La ocupación en superficie se ha multiplicado por 20: Incremento del consumo de suelo, de infraestructuras y de consumo de energía en movilidad.
• La huella ecológica de la Aglomeración Urbana de Sevilla equivale a 24 veces su superficie real (2,6 veces la provincia o la mitad de la superficie de Andalucía).

El modelo de conformación de la Aglomeración urbana de Sevilla podemos decir que ha supuesto la expansión y continuación del modelo de desarrollo de la propia ciudad, siempre por delante y al margen del planeamiento, siguiendo la iniciativa de los promotores privados de suelo. Es un modelo, por tanto, carente de estructura, fundamentalmente apoyado en el desarrollo de urbanizaciones residenciales o de polígonos industriales, con poca o ninguna relación con los núcleos urbanos históricos, que parasita las redes de carreteras existentes hasta su saturación. Sobre este modelo, la implantación de la SE-30 propició un nuevo crecimiento expansivo, apoyado por estructuras de centros comerciales y de ocio, que pronto dejó obsoleta su capacidad para resolver los problemas de movilidad. Nos encontramos en la actualidad con el fenómeno del “exilio urbano” de cerca de 400.000 sevillanos que abandonaron la ciudad central en busca de mejores condiciones de habitabilidad y que ahora se ven atrapados por la dependencia del coche en interminables y agotadores atascos. Es una ciudad, la metropolitana, desequilibrada en cuanto a la distribución de usos y segregada social, funcional y espacialmente .

2) El modelo de desarrollo urbano de Castilleja de Guzmán.

Castilleja tiene un núcleo urbano histórico situado en torno al eje de la Calle Real, que conforman el Palacio de los Guzmanes (hoy Colegio Mayor) y la iglesia parroquial de San Benito que ha sufrido pocos cambios hasta la aprobación de las Normas Subsidiarias de 1990.

El crecimiento previsto inicialmente en estas normas hace crecer el núcleo urbano hacia el Norte (Zona de Crecimiento y P.P. 1 “Calle Real”) y hacia el Sur (P.P. Divina Pastora). Se adopta un modelo de promoción unitaria que genera una imagen monótona, compacta, rígida y poco adaptada a la topografía.

Las modificaciones posteriores provocan en cambio la aparición de un segundo núcleo de población al sur de la SE-510, sin relación con el anterior, y que plantea un desproporcionado crecimiento del número de viviendas (800 nuevas viviendas).

Como consecuencia de este desarrollo se ha multiplicado la población pasando de los 279 habitantes con que contaba en 1990 a los 1914 actuales que, lógicamente, son de extracción metropolitana y que dependen funcionalmente para casi todas sus actividades de la aglomeración metropolitana.

En resumen podemos decir que se ha producido un modelo de crecimiento caracterizado por:

• Un rápido crecimiento cuantitativo de la población propiciado por la demanda metropolitana que ha provocado la desestructuración del territorio.
• Un modelo de crecimiento casi exclusivamente residencial, es decir, basado en el monocultivo de “chalets adosados”.
• Un modelo, por tanto, carente de equipamientos (particularmente docente, sanitario y deportivo), de servicios y de espacios públicos, particularmente en los nuevos desarrollos residenciales.

Esto, unido al proceso paralelo de desarrollo del área metropolitana y a las carencias en infraestructuras de transporte público y de comunicaciones, ha generado una gran dependencia funcional del coche que provoca retenciones en el tráfico.


3. Hacia un modelo urbano sostenible para Castilleja. Condiciones y posibles líneas estratégicas

Un modelo sostenible para Castilleja nos lleva a pensar de otro modo, a apostar por otra ciudad, por primar otros intereses, por otra forma de habitar, de convivir, de participar en lo público. Castilleja parte de una posición ventajosa para presentarse como municipio que apuesta por el desarrollo sostenible:

• Presenta todavía una imagen paisajística de calidad como borde de la cornisa del Aljarafe.
• No ha sufrido el proceso de colmatación urbanizadora de otros municipios del Aljarafe y no se ve afectado por la presión conurbanizadora debida al crecimiento de los municipios limítrofes. El paisaje rural es todavía reconocible.
• Conserva un tejido histórico de calidad con elementos de interés histórico y cultural.
• Tiene una población de un tamaño adecuado para plantearse objetivos de participación ciudadana en el diseño y la gestión de la ciudad y que se muestra sensible hacia las desafortunadas actuaciones urbanísticas recientes.

Un modelo de desarrollo urbano sostenible se debe apoyar en la sinergia de una serie de medidas como las siguientes:

1. Apostar por un modelo de desarrollo endógeno, autocentrado en la mejora de las condiciones de habitabilidad de la población existente. Estas necesidades implican equilibrar usos, fundamentalmente ampliando la oferta de actividades productivas y de servicios, así como dotarla de equipamientos.
2. Apostar por un rol metropolitano ligado a la oferta de equipamientos medioambientales, paisajísticos, deportivos y de ocio. Castilleja de la Cuesta debe poder ofertar a su población y las poblaciones limítrofes del área metropolitana equipamientos deportivos, docentes y de esparcimiento al aire libre. En la medida en que estos adquieran dimensión metropolitana se abren vías alternativas, para su desarrollo y gestión, a las derivadas de un modelo expansionista en la clasificación del suelo.
3. Apostar por la implantación de actividades productivas ligadas a la emergente economía medioambiental. Castilleja puede ofertar un espacio para la implantación de actividades ligadas a la economía solar ya sea en la investigación y desarrollo o en la oferta de servicios. Se trata del sector productivo con mayor futuro en Europa y por su naturaleza son actividades que se integran sin problemas con las de residencia.
4. Castilleja puede así mismo jugar un rol como municipio turístico sostenible. Dispone de lugares adecuados para estas actividades en la cornisa de modo que con una ocupación de muy baja densidad y actuaciones de mejora medioambiental y de reforestación, cualifique los espacios rurales de mayor valor. Coordinando nuevas actuaciones con la puesta en valor de su casco histórico, su proximidad a Sevilla y su posición privilegiada para su contemplación, se puede diseñar una oferta que genere ingresos sostenidos al municipio y empleo entre sus habitantes.
5. Limitar la oferta residencial a alguna nueva urbanización ejemplarizante de arquitectura y urbanismo bioclimáticos, que completen la imagen del municipio como municipio medioambiental.

Con estos cinco elementos y con la apuesta por un modelo de gestión municipal participativo, que dé amplio respaldo al modelo adoptado, implicando a los ciudadanos desde la fase de diagnóstico hasta gestión del día a día, es posible pensar en la viabilidad de un modelo alternativo al de la colmatación urbanizadora del término municipal, que en definitiva mejore la calidad de vida de todos. Porque lo que acabamos de mencionar son sólo unos pasos que ayudan a cambiar un modo de vivir la ciudad y cualquier cambio en los modos de vida o se hace contando con los ciudadanos o está condenado al fracaso.

Sólo queda plantearse si estamos dispuestos a ello y definir qué obstáculos hay que superar. ¿Quién se beneficia y quién se perjudica con el desarrollo urbano insostenible de Castilleja? Simétricamente, ¿quién se beneficia y quién se perjudica con el desarrollo urbano sostenible de Castilleja? Si caemos en la cuenta de esto veremos que el único obstáculo real para no apostar por un modelo más sostenible y habitable está probablemente en nuestras barreras mentales, en nuestras resistencias al cambio.